Preparar una valoración en 90 días: plan práctico para llegar listo

Preparar una valoración no consiste en “maquillar” cifras, sino en reducir incertidumbre y ganar credibilidad. Sin embargo, no necesitas un sistema perfecto. En cambio, necesitas cierres consistentes, métricas claras y un paquete de evidencias que responda rápido a las preguntas del comprador. Por lo tanto, este plan de 90 días se centra en confianza, comparabilidad y riesgo.

Qué deberías tener listo al día 90

  • Reporting mensual estable (P&L, balance y señales básicas de caja/capital de trabajo)
  • Márgenes visibles por línea (3–7 categorías simples)
  • Carpeta de evidencias ordenada (contratos, conciliaciones, políticas clave)
  • Riesgos reducidos y documentados (dependencia del dueño, concentración, delivery)
  • Historia de valor respaldada por KPIs, no por opiniones

Semanas 1–2: estabilizar reporting y eliminar sorpresas

Primero, asegura que los números no cambian cada vez que alguien “revisa”. Además, fija una rutina de cierre que puedas repetir. Así, el comprador confía más rápido.

  • Conciliar bancos y cuentas clave del balance.
  • Separar completamente gastos personales y de empresa.
  • Estabilizar categorías contables y evitar cambios improvisados.
  • Definir una fecha límite de cierre (por ejemplo, 10 días hábiles).

Después, crea una hoja mensual de KPIs. Por ejemplo: ingresos, margen bruto, costes operativos, tendencia de EBITDA, aging de cobros y posición de caja.

Semanas 3–4: hacer visibles márgenes y drivers

Ahora, pasa de “ingreso total” a “cómo el ingreso se convierte en beneficio”. En consecuencia, el comprador entiende la calidad del resultado.

  • Definir 3–7 categorías de ingresos que reflejen cómo vendes y entregas.
  • Asignar costes directos a esas categorías (empieza simple y mejora luego).
  • Medir margen por categoría y por segmentos principales.
  • Documentar reglas de precios y niveles de aprobación de descuentos.

Semanas 5–6: construir el pack de evidencias

En este punto, estructura una data room aunque sea básica. Por lo tanto, crea carpetas con nombres claros y documentos verificables.

  • Empresa: estructura, acuerdos clave, seguros (visión general).
  • Finanzas: reporting mensual, conciliaciones, AR/AP aging, notas de capital de trabajo.
  • Clientes: top cuentas, términos, lógica de renovación, concentración.
  • Operaciones: procesos clave, checklists de entrega, rutina de calidad.
  • Equipo: organigrama, roles críticos y plan de capacidad.

Como referencia general de estándares de valoración, consulta el International Valuation Standards Council (IVSC).

Semanas 7–8: reducir los “value killers” más caros

Luego, prioriza riesgos que suelen bajar el múltiplo. Por ejemplo, la dependencia del dueño y la concentración de clientes generan descuentos. En consecuencia, ataca un riesgo por vez y mide el avance.

  • Dependencia: asigna responsables y backups por proceso crítico.
  • Concentración: fortalece cuentas medianas y formaliza renovaciones.
  • Delivery: estandariza handoffs y reduce retrabajo con checklists.

Semanas 9–10: construir la historia con pruebas

Finalmente, redacta una historia corta: por qué los clientes se quedan, por qué los márgenes son estables y cómo crece el negocio. Además, enlaza cada afirmación a un KPI o a un documento del pack.

Semanas 11–12: “mock due diligence”

Para cerrar, simula una revisión con alguien que haga de comprador durante una hora. Después, anota dónde se atasca: documentos faltantes, cifras confusas o explicaciones inconsistentes. Así, corriges fricción antes de negociar.

Cómo Bisvalue puede ayudarte

Si quieres conectar tu preparación con lógica de valoración, empieza por servicios de valoración de Bisvalue. Además, Bisvalue explica el flujo y los inputs típicos.

Esto no es asesoramiento financiero.

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